La formación sanitaria del futuro: tecnología, humanismo y aprendizaje continuo
La educación en salud vive un momento de profunda transformación y debe unir la innovación tecnológica con los valores humanos, fomentar el aprendizaje continuo tanto en el ámbito profesional como en la ciudadanía, e integrar conocimientos técnicos, éticos y sociales.
Esta es una de las principales conclusiones del informe Tendencias de aprendizaje y educación continua en salud 2026, elaborado conjuntamente por el Instituto Tecnológico de Monterrey (a través de su Institute for the Future of Education) y Unió Consorci Formació (UCF), centro especializado en formación continua en salud creado por La Unió, Associació d’Entitats Sanitàries i Socials y el Consorci de Salut i Social de Catalunya.
El informe ha sido presentado en el marco del IFE Conference 2026, durante el panel “Innovación educativa en 2026: Aprendizaje y Educación Continua en Salud”, moderado por Jorge Valdez, líder de la Unidad de Investigación e Innovación en Educación en Ciencias de la Salud del IFE. En la sesión han participado como panelistas Claudia Andrea Papic Illeanes, Renee González Lucano y Esteban Venegas Villanueva, quienes compartieron con el público las principales tendencias identificadas y reflexionaron sobre los retos y oportunidades que marcarán el futuro de la formación sanitaria.
El documento, basado en 40 entrevistas a referentes internacionales de más de 18 países y una encuesta a 1.156 profesionales, dibuja un panorama claro: la salud del futuro exigirá profesionales más digitales, más humanos y capaces de aprender a lo largo de toda la vida.
Ana Sedano, directora gerente de UCF, resume la filosofía que guía este trabajo con una idea que atraviesa todo el informe: la necesidad de un “aprendizaje líquido”, un modelo formativo que fluya entre personas y organizaciones. Como ella misma afirma:
“Yo creo mucho en el aprendizaje líquido, el que se produce de manera transparente entre personas cuando trabajan juntas y nos enseñamos unas a otras. Tenemos que generar espacios abiertos de aprendizaje y reflexión.”
Por su parte, Jorge Eugenio Valdez, director de la Unidad de Investigación e Innovación en Ciencias de la Salud del IFE, destaca el papel estratégico de la educación en salud para el futuro de los sistemas sanitarios: “La innovación educativa en salud se posiciona como un pilar estratégico rumbo al 2030, orientado a potenciar las ciencias de la salud como una plataforma líder para la formación y la atención sanitaria.” Su mensaje refuerza que la integración entre educación, práctica clínica, investigación e innovación será clave para responder a los desafíos sanitarios emergentes.
Una educación sanitaria en plena metamorfosis
El informe constata que la pandemia de la COVID-19 aceleró un proceso que ya era inevitable: la digitalización del aprendizaje. La formación en línea, los entornos virtuales y las tecnologías inmersivas han dejado de ser un complemento para convertirse en una pieza central. Pero las personas expertas consultadas insisten en que la tecnología, por sí sola, no es la solución.
José María Quintillá, responsable de la Unidad de Simulación Clínica del Hospital Sant Joan de Déu, alerta de que el reto no es dominar la tecnología, sino saber por qué y cómo utilizarla con un propósito pedagógico claro. A lo largo del informe se subraya una idea clave: la innovación tecnológica solo tiene sentido si está al servicio de un aprendizaje más significativo, práctico y centrado en el paciente.
Competencias digitales, pero también humanas
Los datos de la encuesta reflejan que un 64% de las personas consultadas considera que la competencia digital (incluyendo la inteligencia artificial) será imprescindible de desarrollar para afrontar y dar respuesta a los retos futuros. Entre las personas con rol directivo, este porcentaje se eleva hasta el 71 %.
Sin embargo, la tecnología no eclipsa otras habilidades. Las más valoradas son:
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El trabajo multidisciplinar.
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Las habilidades comunicativas y relacionales.
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La humanización y experiencia del paciente.
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La gestión del estrés, salud mental y bienestar.
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El pensamiento crítico.
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El análisis de problemas y la toma de decisiones.
Estas competencias confirman una tendencia global: el profesional sanitario del futuro deberá combinar conocimiento técnico, dominio digital y competencias humanas. Como apunta Nenetzen Saavedra, subdirectora de desarrollo y extensión académica de la Escuela de Salud Pública de México, perteneciente al Instituto Nacional de Salud Pública de México, el verdadero reto de la digitalización en salud no es aprender a usar la tecnología, sino saber integrarla con criterio, ética y pensamiento crítico en la formación de los profesionales.
Aprender siempre: una necesidad, no una opción
El informe también subraya la importancia del aprendizaje continuo. Jorge Azpiri, director de Desarrollo y Proyectos de Expansión de TecSalud del Tecnológico de Monterrey, advierte que, en el contexto actual, la falta de actualización constante conduce rápidamente a la obsolescencia profesional.
Esta idea es compartida por Séamus O Tuama, presidente de la ASEM Lifelong Learning Hub de Irlanda, que sostiene que el aprendizaje a lo largo de la vida es una condición inherente al ser humano y que las instituciones deben crear oportunidades continuas para que las personas sigan aprendiendo.
Una mirada global con impacto local
La colaboración entre el Tecnológico de Monterrey y UCF aporta una perspectiva internacional que enriquece el diagnóstico. Aunque la mayor parte de las personas que han participado provienen de Cataluña y México, el informe incorpora visiones de más de 18 países, lo que permite identificar tendencias comunes y retos compartidos.
Entre estos retos destaca la necesidad de integrar mejor la salud digital, reforzar la formación interdisciplinaria y garantizar que la innovación no deje a nadie atrás. La equidad y la inclusión aparecen como condiciones indispensables para un sistema sanitario sostenible y justo.
Hacia un modelo educativo más flexible y más humano
El informe concluye que la formación sanitaria del futuro será:
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Modular y personalizada, adaptada a las necesidades de cada profesional. El informe destaca la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida, la actualización constante y la posibilidad de construir trayectorias formativas flexibles.
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Interdisciplinaria, con equipos que trabajen de manera coordinada. La colaboración entre disciplinas aparece como una necesidad clave.
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Tecnológicamente avanzada, pero siempre con un enfoque ético y pedagógico que ayude a mejorar el aprendizaje y la práctica clínica.
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Profundamente humana, centrada en el paciente y en el bienestar de los profesionales. El informe refleja una preocupación creciente por cuidar tanto la experiencia del paciente como el bienestar de quienes trabajan en el sistema sanitario.
En definitiva, el sector sanitario se encuentra ante un punto de inflexión. La convergencia entre innovación tecnológica, evolución pedagógica y un compromiso real con el aprendizaje continuo definirá el rumbo hacia una formación más sólida y un sistema de salud mejor preparado para los desafíos del siglo XXI.
Tal como recuerda el lema de Goethe que abre el informe, “Nadie completa su aprendizaje jamás”, una idea que resume la esencia de esta transformación y la necesidad de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.
Este resumen se basa en el informe "Tendencias de aprendizaje y educación continua en salud 2026", elaborado por UCF y el Observatorio del IFE.
Descarga el informe completo AQUÍ.