Pasar al contenido principal

Día Internacional de las Personas Mayores. Vivir más años, vivir mejor: formación y nuevos modelos de atención ante el reto de la longevidad

Atención a la persona
Aprendizaje en salud

Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, una jornada impulsada por Naciones Unidas desde el año 1990 para reconocer la contribución de las personas mayores a la sociedad y poner en primer plano sus derechos, la dignidad, la autonomía, la participación y las condiciones necesarias para poder envejecer con bienestar. 

El Día Internacional llega este 2026, además, bajo el lema “La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas ”, que pone precisamente el acento en la necesidad de adaptar los sistemas de salud, cuidados, vivienda, protección social.  

Este aumento de la esperanza de vida es un éxito pero también plantea nuevos retos. No se trata sólo de vivir más, sino de cómo queremos vivir estos años adicionales, con qué autonomía, qué soporte, qué red comunitaria y qué servicios sociales y sanitarios. 

Esta mirada es especialmente relevante en un sector salud y social que debe dar respuesta a una mayor cronicidad, fragilidad y necesidades complejas, pero también a personas mayores muy diversas, con expectativas, trayectorias vitales y proyectos de vida diferentes. 

apre_portada_curs.jpg

Sin embargo, vivir más no equivale necesariamente a vivir más años con buena salud 

Los datos ayudan a dimensionar esta transformación. Según el informe Estrategia por una sociedad longeva y una vida plena , en Cataluña las personas nacidas en el año 2022 tienen una esperanza de vida media de 83,5 años , que alcanza los 86,1 años en el caso de las mujeres . En el primer trimestre de 2023, 1.528.323 personas residentes en Cataluña tenían más de 65 años, el 19,35% de la población, y las proyecciones apuntan a que podrían alcanzar los 2,2 millones en 2051.  

Sin embargo, vivir más no equivale necesariamente a vivir más años con buena salud. Un 28% de las personas de más de 65 años manifiesta limitaciones para realizar actividades básicas o instrumentales de la vida diaria , y el informe señala precisamente la distancia entre esperanza de vida y esperanza de vida con buena salud como uno de los retos a afrontar.  

Longevidad y territorio: un reto compartido 

Este debate ha estado muy presente en el III Congreso de Salud y Mundo Local , impulsado por el Consorcio de Salud y Social de Cataluña y celebrado los días 28 y 29 de septiembre en el Museo de la Ciencia CosmoCaixa, y especialmente en la mesa “Longevidad y territorio: el reto compartido”. 

Participaron Elisenda Rentería , investigadora y directora adjunta del Centro de Estudios Demográficos; Pedro M. Cano, director general de las Personas Mayores del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión; Sandra Guaita , alcaldesa de Reus, y Anna Vena, directora territorial de Cronicidad y Hospitalización a domicilio del Hospital Universitario Arnau de Vilanova - GSS, con la moderación de Palmira Borràs, directora de centros de la Red de Hospitales del Alt Pirineu. 

Elisenda Rentería situó el debate en la dimensión demográfica: la esperanza de vida sigue aumentando y, si en un primer momento esta mejora se explicó sobre todo por la reducción de la mortalidad infantil, actualmente responde cada vez más a que las personas mayores viven más años . También remarcó que el envejecimiento no se distribuye igual en todo el territorio y que, entre las personas mayores de 85 años, aumenta el número de personas que viven solas, con las consecuencias sociales y asistenciales que esto puede comportar.  

Pedro M. Cano planteó una cuestión que resume buena parte del reto: "¿Cómo queremos vivir los años adicionales?" . Desde esta perspectiva, la longevidad no es sólo un fenómeno demográfico, sino también social y económico, que afecta a la vivienda, la movilidad, los servicios o la salud. Cano apuntó la necesidad de entender el envejecimiento no como un problema a resolver, sino como una realidad a integrar, reconociendo la voluntad de muchas personas mayores de seguir participando y contribuyendo a la sociedad.  

En este contexto se presentó y comentó el informe mencionado anteriormente, Estrategia por una Sociedad Longeva y una Vida Plena , que articula 12 objetivos estratégicos y 128 posibles acciones y que se desarrollará de forma transversal entre diferentes departamentos de la Generalitat, no sólo los vinculados a salud y servicios sociales.  

El documento plantea una mirada de curso de vida, derechos, autonomía y participación. Entre sus objetivos se encuentran consolidar nuevos modelos de atención que potencien el entorno comunitario, refuercen la continuidad asistencial, mejoren la coordinación social y sanitaria y permitan que las personas puedan seguir viviendo en su entorno, con los apoyos que necesiten.  

Cada persona envejece de forma diferente 

Una de las ideas que tomó fuerza durante la mesa fue precisamente la necesidad de evitar respuestas homogéneas. 

Anna Vena definió la longevidad como un “éxito colectivo” , pero recordó que detrás de los datos hay personas muy distintas. La fragilidad está relacionada con la cronicidad, la reserva funcional o la capacidad cognitiva, pero también con factores sociales que pueden condicionar de forma determinante la evolución de la persona. De ahí la necesidad de trabajar salud y ámbito social de forma integrada.  

Esta personalización obliga también a revisar modelos muy estandarizados. Durante la sesión se planteó que las necesidades del mundo rural y las del mundo urbano pueden ser muy diferentes, o que no todas las personas quieren envejecer de la misma forma ni participar de las mismas actividades.  

Sandra Guaita reforzó esta perspectiva desde el mundo local, planteando la necesidad de hacer políticas con las personas mayores y no sólo para las personas mayores, incorporando su participación en la planificación de las ciudades y los servicios.  

De la cronicidad a una atención integrada y personalizada 

La longevidad está estrechamente vinculada con otro de los grandes retos del sistema: la atención a las personas con cronicidad compleja (PCC) y cronicidad avanzada (MACA). 

El informe de Actualización del despliegue de la atención integrada para personas PCC y MACA , publicado en septiembre de 2026 por la Estrategia de Atención Integrada y Cronicidad de Cataluña, ofrece una fotografía reciente del despliegue de este modelo. 

En agosto de 2026 había 311.813 personas identificadas como PCC o MACA , que representaban el 4,75% de la población atendida asignada. De éstas, el 58,18% disponía de una valoración integral documentada y el 77,52% tenía un PIIC —Plan de intervención individualizado compartido— documentado.  

El modelo plantea un ciclo continuo que pasa por identificar a las personas, comprender su situación, acordar un plan de atención y coordinar la respuesta, situando la personalización y la coordinación entre servicios en el centro. 

apmd_portada.jpg

Los resultados asistenciales recogidos en el informe muestran una evolución favorable en varios indicadores: desde marzo de 2024, los ingresos a agudos se han reducido un 23,7% y los reingresos hospitalarios un 21,5% ; entre junio de 2024 y agosto de 2026, las personas PCC y MACA han aumentado en 5,1 días los días pasados ​​en casa . Sin embargo, el mismo informe advierte que se trata de una asociación temporal y que estos datos no permiten atribuir directamente estos resultados al modelo. 

En el proceso participativo asociado al informe, con 1.746 respuestas profesionales , destacan como prioridades la efectiva coordinación entre salud y servicios sociales, la gestión de crisis y transiciones entre dispositivos, el tiempo para ofrecer atención de valor, la valoración multidimensional y el plan personalizado y la prevención de la fragilidad. 

Entre las aportaciones aparece también una necesidad directamente relacionada con el desarrollo profesional: disponer de herramientas para identificar precozmente la fragilidad y poder prevenirla o ralentizarla . 

Todo ello apunta en una dirección coherente con el debate del Congreso: avanzar hacia modelos con mayor prevención, personalización, coordinación e integración territorial. 

Formar para cuidar mejor: la apuesta de UCF por acompañar a profesionales y organizaciones 

Los cambios asociados a la longevidad no sólo se resuelven con nuevos dispositivos o modelos organizativos. También requieren que las personas profesionales dispongan de conocimientos y herramientas para atender situaciones muy concretas: deterioro cognitivo, demencia, fragilidad, multimorbilidad, dependencia, procesos de fin de vida o necesidades de apoyo a las familias y cuidadores. 

En este contexto, UCF acompaña a profesionales y organizaciones del sector salud y social con formación específica y con planes de desarrollo adaptados a las necesidades de los equipos , con el objetivo de facilitar que los aprendizajes lleguen a la práctica asistencial. 

Atender mejor a las personas con demencia 

La demencia es uno de los ámbitos que requiere una mirada especialmente centrada en la persona. Más allá del diagnóstico, los equipos deben saber interpretar cambios de conducta, adaptar la comunicación, gestionar situaciones de desorientación o agitación y preservar en lo posible la autonomía de la persona. 

La formación Atención a personas enfermas con demencia aborda precisamente estas necesidades y proporciona recursos aplicables a la práctica asistencial cotidiana. 

En esta formación, 409 personas iniciaron el curso y 354 lo superaron , un 86,55%, con una satisfacción global de 3,62 sobre 4 .  

En la evaluación de impacto de 2025, entre las 32 personas que respondieron a la encuesta, el 81,25% afirmaba haber podido aplicar los aprendizajes y el 93,75% consideraba que la formación había tenido un impacto importante en su práctica profesional . El 100% indicaba haber contribuido a los objetivos de su servicio o equipo. 

Los ejemplos de aplicación son muy concretos: comunicarse con mayor calma y claridad con personas con demencia, gestionar cambios de conducta, reconducir situaciones complejas y fomentar, siempre que sea posible, la autonomía de la persona.  

Acompañar también en el fin de vida 

El aumento de la longevidad también obliga a hablar de cómo queremos ser atendidos al final de la vida . En el ámbito residencial, esto implica competencias que van más allá de la atención clínica: comunicación con la persona y la familia, toma de decisiones compartidas, planificación anticipada y capacidad de acompañamiento. 

Este enfoque conecta directamente con uno de los principios de la Estrategia: incorporar la deliberación ética y respetar la dignidad, convicciones y proyecto vital de cada persona, especialmente en situaciones de vulnerabilidad y final de vida.  

La formación Atención paliativa a la persona en fin de vida en residencias se dirige precisamente a reforzar esta mirada y facilitar recursos para afrontar estas situaciones en el día a día de los centros. 

217 personas iniciaron el curso y 174 resultaron aptas, con una satisfacción global de 3,70 sobre 4.  

La evaluación de impacto muestra que los aprendizajes se han trasladado a aspectos muy vinculados a la calidad de la atención: el acompañamiento de la persona y la familia, los cuidados en la etapa final, la comunicación y la planificación de decisiones anticipadas.  

IMPULSA’T: desarrollar competencias para cuidar mejor 

La respuesta formativa pasa también por proyectos más amplios desarrollados conjuntamente con las organizaciones. 

Desde 2024, UCF y Grup Mutuam impulsan el Plan IMPULSA'T, una iniciativa de desarrollo profesional dirigida a los equipos de residencias, atención intermedia y personal corporativo. El programa trabaja competencias técnicas, relacionales y organizativas vinculadas a la atención centrada en la persona, la comunicación, el bienestar emocional, el trabajo en equipo y la cultura de seguridad   

El Plan se articula en 10 sesiones presenciales de cuatro horas y apuesta por una metodología práctica y participativa orientada a facilitar la transferencia en el puesto de trabajo. Entre 2024 y 2025 se desplegaron 44 grupos formativos en diferentes servicios de Grup Mutuam y, desde el inicio del proyecto, se han formado más de 1.000 profesionales .  

El objetivo va más allá de la adquisición de conocimientos: busca reforzar la calidad asistencial y la cohesión de los equipos, reducir el desgaste emocional y consolidar una cultura compartida de seguridad y compromiso profesional.  

La continuidad es también un elemento importante del proyecto: IMPULSA'T se plantea como un itinerario estable y adaptable a las necesidades de los centros e incorpora progresivamente evidencias sobre la transferencia del aprendizaje en la práctica asistencial.  

Empodérate: reforzar la atención y los cuidados en el domicilio 

Si uno de los retos de la longevidad es facilitar que las personas puedan seguir viviendo en su entorno, la atención domiciliaria toma también un papel central. 

En esta línea, UCF puso en marcha a finales de 2025 el Plan Formativo Empodera't de Qida, dirigido a los Servicios de Atención Domiciliaria del Consejo Comarcal de El Baix Empordà, el Ayuntamiento de Valls y el Ayuntamiento de Lloret de Mar. 

El proyecto tiene como objetivo reforzar la calidad, la seguridad y el bienestar en los cuidados a domicilio, mejorando tanto la experiencia de las personas atendidas como el apoyo a los y las profesionales que las acompañan.  

Empodera't se estructura en diferentes píldoras formativas que combinan competencias técnicas y personales y trabajan aspectos como la gestión emocional y del estrés, los valores de la ética asistencial, la comunicación positiva y la seguridad de las personas atendidas , con la voluntad de dar respuesta a la creciente complejidad de la atención domiciliaria. 

Preparar hoy la forma en que queremos envejecer 

Uno de los mensajes del Congreso sintetiza buena parte de este planteamiento: no debemos esperar a que una persona se haga mayor para empezar a pensar en su envejecimiento . La prevención, entornos, servicios, redes de apoyo y preparación personal y profesional forman parte del mismo proceso.  

El reto, por tanto, no es sólo incrementar recursos para atender a una población más envejecida. Es avanzar hacia un modelo que prevenga la fragilidad, personalice la atención, integre mejor salud y servicios sociales, refuerce el papel del territorio y de la comunidad y respete las preferencias y el proyecto de vida de cada persona. 

Para las organizaciones del sector salud y social, esto implica revisar competencias, formas de trabajo y modelos de atención. Y para las personas profesionales, disponer de conocimiento, herramientas y espacios de aprendizaje que les ayuden a responder a situaciones cada vez más complejas.